Productos y pedidos
Casi toda barbería vende algo además del corte: ceras, polvos, la remera del local. Esto es para eso, y es opcional: si no lo prendés, no existe en ningún lado.
Está en Local → Productos, y lo maneja solo el dueño.
Cargar un producto
Nombre, precio, cuántos hay y una foto.
Del stock no te tenés que acordar: baja solo cada vez que vendés uno, sea en el ticket de un turno o por mostrador. Vos lo tocás cuando recibís mercadería.
Sobre la foto, lo que conviene saber está escrito al lado del botón: cuadrada, 800 × 800 px, JPG, PNG o WebP, hasta 2 MB. Si la sacás con el celular, poné el producto en el medio: se recorta al cuadrado desde el centro, y vas a ver cómo quedó antes de guardar.
Si la foto es más grande o tiene otra forma, no se rechaza: se recorta y se te avisa. Lo único que sí se rechaza es un formato que no se pueda mostrar o un archivo demasiado pesado.
Mostrarlo en la página
Arriba de todo hay un interruptor. Mientras esté oculto, nadie ve nada: ni el catálogo ni los productos. Así podés cargarlos con calma y prenderlo cuando estén todos.
Prendido, aparece una sección de productos en tu página, y desde la portada un acceso para llegar.
Qué ve el cliente
Las fotos, el nombre, el precio. Elige lo que quiere, pone cuántos, deja su nombre y su teléfono, y manda el pedido.
Nadie paga por la página. Está dicho arriba de todo, antes de elegir, y otra vez al lado del botón: van a contactarlo para coordinar cómo lo pasa a buscar y cómo lo paga.
Lo que está agotado se muestra igual, marcado. Que exista una cera que hoy no está es un dato; hacerla desaparecer haría creer que no la vendés.
Los pedidos
Cuando alguien pide, pasan dos cosas: te llega un mail con quién es, qué quiere y un botón para escribirle por WhatsApp, y aparece un aviso en la Agenda.
En Local → Pedidos los tenés en tres grupos: sin contestar, ya contactados, y terminados. De cada uno ves el teléfono, el mail si lo dejó, qué pidió y cuánto sería.
Escribirle abre WhatsApp con el mensaje ya escrito, igual que en la agenda. Sale algo así:
Hola Martín! Te escribo de Tropi Barbershop por tu pedido: Cera mate ×2 y Shampoo sólido. Serían $1.290. ¿Cuándo te queda cómodo pasar a buscarlo?
El mismo botón está en el mail que te llega, que suele ser lo primero que tocás.
Si no tenés lo que pidió, cambiá el mensaje antes de mandarlo. El texto da por sentado que está, porque es lo que pasa casi siempre. Pero el pedido no reserva nada, así que la última palabra es tuya: lo leés, y si falta algo se lo decís ahí mismo.
Un pedido no es una venta. No baja el stock ni entra a la caja: es alguien levantando la mano. Si prometiéramos stock que después no está, sería peor que no prometer nada.
Cuando pasa a buscarlo, lo cobrás por Cobros → Mostrador. Ahí sí baja el stock y entra a la caja.
La comisión no toca los productos. La mercadería la compró el local, así que el margen es del local. Un barbero a comisión cobra su porcentaje de lo que cortó, no de la cera que el cliente se llevó.